La sombra del llanto viene,
viene, y viene callada,
sólo se ve a la niebla matar a la calma,
y la calma dar trono a la miseria.
No puedo creer en la melancolía,
¿Cómo puedo creer?
si el asesino tiene el que más,
y el muro es una grieta con poder.
Lágrimas esposadas en el tiempo,
somos aves con plumas de plomo,
vivimos en jaulas eternas sin voz,
la única voz es del huracán.
Pero ya sabemos el destino,
callar e intentar soñar,
mirar y abrir los ojos,
es muy bonito despertar.
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