Este poema ha sido creado con todos los títulos de las canciones del disco La suerte también sangra, del grupo El Desván.
El refugio perfecto
Erase una vez nuestra historia,
una historia de un respirar tan profundo
como el de Sansón y Dalila,
en el que cada error, es perfecto para quererte.
Quiero jugar contigo a parecer,
parecer que nada nos importa.
Deseo estar contigo
y llegar hasta donde calla el fuego.
Lo sé, llego tarde.
Llego tarde para impedir un afecto como el nuestro
que solo se puede describir con palabras que no se escuchan,
palabras que solo nosotros entendemos.
Apareciste como una luz de entre los vivos
que deja a un lado la oscuridad.
Eres un destello del que guiarme
como una simple alimaña.
Cada día me levanto y me muero por tí,
tanto que necesitaré un réquiem para un cobarde.
Para mí eres una dulce melodía resonando después del ruido,
tu eres el único refugio donde quiero perderme.
María Bardan-Puiu
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