Este poema está inspirado en el cuadro de "La mendiga acurrucada" del pintor Pablo Ruiz Picasso.
En ese callejón sucio,
se sienta un alma desolada
buscando un sitio donde descansar,
tras un largo caminar.
Solo una manta verde para refugiarse de ese malestar
del frío mortal que nos hace temblar.
Una mujer espera un rayo de luz,
que le anime la esperanza en cada invierno.
La amargura invade el suelo gélido de la madrugada
que se retuerce de dolor.
Mientras tanto,
el sufrimiento llama a la puerta para hacer su deber.
Un brillo sale del cielo y se inclina a mi lado,
buscando un poco de alegría en esta soledad.
Tras un largo esperar,
esta tortura solo habrá sido un sueño lleno de oscuridad.
Valeria Malagón

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