Este poema está inspirado en el cuadro "El Grito", hecho por Edvard Munch.
"¿Por qué el cielo sangra y el agua no me calma?"
Susurra un rostro pálido
apoderado por una ansiedad insufrible,
que estresa a quien lo mira.
Con la boca abierta
la persona calva observa mientras enloquece
un cielo intenso que respira
una cascada de dolor.
Dos personas me miran y se ríen de mí.
Aparento estar loca
¡pero no lo estoy, lo juro!
Solo que el asombro me hace desvariar.
Confunde el paisaje convulso
con un palpitar sorprendente,
que distorsiona la desesperación masiva
de la mirada asombrosa del ser.
"¡Detente grito infinito,
que mi alma ya no puede con más ansiedad"
Solo queda decir que este grito
es mi única verdad.
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